Por qué practicar Kendo

 
 

La respuesta a esta interrogante puede ser tan compleja como decir cuál es el sentido de la vida. Cada uno le da un sentido único y propio, por lo que considero que es mejor leer o escuchar experiencias individuales y compararlo con lo que a uno le pasa. Esta es la mía.

Antes que nada, me gustaría aclarar que a cualquiera le puede resultar beneficiosa la práctica de Kendo e Iaido. Sus beneficios van mucho más allá de la aproximación a la cultura japonesa, la práctica de una actividad deportiva o una actividad lúdico-samurái, por lo que se practica en reconocidas universidades de todo el mundo y en las fuerzas armadas de varios países.

¿Es por el ejercicio? El ejercicio es excelente ya que combina actividad aeróbica y anaeróbica con lo cual se logra no solo un muy buen acondicionamiento cardio-respiratorio sino que, además, se aumentan las reservas anaeróbicas. Una vez tuve que correr unos 40mts hasta el auto porque llovía y estaba sin paraguas, cuando me senté al volante me sorprendió ver que no estaba agitado.

También tengo problemas en la columna (escoliosis y un recuerdo de un accidente automovilístico) y el traumatólogo me dijo que lo mejor era cuidar la postura y mantener los músculos de la espalda fuertes. Cuando comencé a practicar pensé que esta lesión podía ser un obstáculo para la práctica. Y por el contrario desde que practico dejé de tener frecuentes y fuertes dolores en la zona.

Ahora bien, todo esto se podría lograr en un gimnasio y prescindir de un dojo. Pero hay mucho más que aprovechar. Más que un deporte, para mí es una “disciplina formativa”, que no se limita a respetar dentro del dojo los principios del bushido* sino que acostumbran al practicante a actuar cotidianamente en base a principios. ¿Por qué? Porque la situación de combate se desarrolla en base a principios, porque se piensa mientras se aprende, pero en el enfrentamiento solo se puede hacer lo correcto en forma automática, sin pensar.

A lo que se preguntarán “¿Y en qué beneficia esto a un estudiante, un doctor, un operador de bolsa o hasta a un piloto?”

Hacer lo que racionalmente es correcto es bueno para todos. Si se trata de un estudiante, es mejor que asuma su compromiso serenamente y que sostenga el esfuerzo y no entre en pánico en un examen; para un cirujano es mejor que no le tiemble el pulso cuando una vida dependa de él; si se trata de un operador de bolsa que en base a probabilidades debe decidir si comprar o vender; o si se trata de un piloto, de más está decir que no hay tiempo para dudas en vuelo. Siempre es mejor hacer lo correcto naturalmente y no caer en estados negativos de la mente como la confusión, la sorpresa, el miedo o la duda. Estos y otros conceptos se trabajan en la práctica y se terminan aplicando en la vida cotidiana.

Parece simple esto de hacer lo correcto sin pensar y que no requeriría entrenamiento por su simpleza, pero es simple hasta que aparece el dolor emocional. ¿Puede dudar un piloto teniendo tantas vidas en sus manos? ¿Puede pensar el cirujano mientras hace un delicado corte que en la sala de espera están una posible viuda y unos posibles huérfanos si él falla? Y el operador de bolsa ¿cómo hace para aceptar que se equivocó y vender a pérdida en vez de justificarse hoy pensando que mañana el mercado se recuperará? ¿Y el estudiante que piensa si tendrá futuro como profesional estudiará igual que aquel que tiene certeza de ocupar un puesto? Claro que requiere entrenamiento diario y no es fácil de alcanzar ese estado ideal de la mente, pero la práctica ayuda.

Por otro lado también está el entrenamiento de la atención, la visión amplia y el estado de alerta, que se incorporan a la vida diaria evitándose así accidentes comunes tanto en casa como en la vía pública. La anécdota de un compañero que percibió desde lejos un gesto entre dos asaltantes que pretendían robarlo es un buen ejemplo.
También recuerdo que alguien me dijo “es un deporte violento”. Ciertamente no conozco otro deporte donde un oponente se preocupe tanto por no lastimar al otro. Además, la fiereza de los enfrentamientos se canaliza hacia puntos precisos y protegidos. “¿Pero los vuelve más agresivos?”, también escuche. Lo cierto es que lo que hace más agresivas a las personas (como a cualquier animal) es el miedo y no la capacidad de causar daño. Y a ello hay que sumarle que nunca se permite que se descuide el respeto por las reglas y las personas.

Espero que mi opinión sirva para dar una idea de lo que el Kendo y el Iaido ofrecen, más allá de que todo el que practica lo hace porque siente que en el dojo esta su lugar y disfruta tanto los resultados como las prácticas.

* Gi = Justicia; Yu = Valor heroico; Yin = Compasión; Rei = Cortesía
Meyo = Honor; Makoto = Sinceridad absoluta; Chugo = Deber Lealtad.

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